Activa tu Supraconsciencia: Amor, paz, poder interior. Ayúdate
Biorretroalimentación Consciente y Coherencia Cardíaca
Neuroestimulación Cognitiva: Usa tu Farmacia Interior
Sintonización Arquetípica: Armoniza tu Cuerpo Cuántico
Especialista en E.C.M. y Experiencias Extrasensoriales
A.S.M.R SIN objetos: Relajación y placer neurofisiológico
SOBRE MÍ
Me llamo Loli María, nací en 1977, vivo en Menorca desde entonces. Adoro la naturaleza, viajar, cocinar, dibujar, observar la vida, leer todo lo que tenga que ver con el Cuerpo Humano que pueda ayudarme a mejorar mi vida y las sesiones que realizo.
Siempre he sido muy positiva y activa, en 1997 trabajaba en diferentes trabajos, ahorraba para irme de viaje, sobrecargué tanto mi cuerpo que me lesioné la musculatura de la espalda y tuve que guardar reposo semi absoluto durante semanas, más fisioterapia. Al poco caí en una depresión que ni yo misma lograba entender, porque no tenía ningún problema emocional.
A día de hoy entiendo que aquella sobrecarga física alteró mi neuroquímica.
En aquella tristeza profunda me venía una imagen en la que yo me veía a mi misma desde arriba y "otra yo" acurrucada en el fondo de un pozo oscuro. No sabía como ayudarme, la pena era anuladora, no le veía sentido a la vida, aunque ya estuviera recuperada de la musculatura, ese pesar me asfixiaba. Mi doctora de cabecera me recetó antidepresivos, tras probar varios tipos, acertó con el correcto que sí me ayudó. Un año después inició la retirada del fármaco, volví a mi forma de ser natural: positiva, vital, activa, recuperé mi yo.
En el 1999, a mis 19 años, sufrí un accidente de tráfico donde se fracturó el esternón y 4 vértebras dorsales quedándose totalmente destrozadas. Lesiones que me mantuvieron inmovilizada durante 6 meses seguidos. Un tiempo muy doloroso porque cualquier emoción fuera de la calma me generaba más dolor porque se movía la caja torácica y las vértebras fracturadas. La rabia, la impotencia eran devastadoras, no podía llorar, ni reír, ahí aprendí a usar la respiración para
equilibrar, liberar mis emociones.
Las medicaciones que me daban tenían efectos secundarios fuertes, me paralizaban mi capacidad mental, me anulaban, me dormían, no rebajan el dolor. Ahí empezó mi odisea de aprender a ayudarme a gestionar mi mundo interior, a respirar tan suave que el dolor disminuyera. A partir de esta época fui aprendiendo todo lo que soy capaz de enseñar hoy.
Apenas podía caminar o estar sentada por más de varias horas, fue un proceso muy duro de médico en médico, hasta que en Bellvitge, un especialista pudo encontrar el origen que lo causaba. Su solución fue soldarme 12 vértebras para separar las que friccionaban entre sí y causaban una inflamación medular. El médico me advirtió que la operación y el postoperatorio sería más doloroso que lo que había vivido, y que mentalmente debía estar preparada. El día llegó y tuvo razón, fueron meses horrorosos.
En el 2001 semirecuperada, aunque con dolor constante, me di el premio de viajar a Méjico, quería visitar los lugares más mágicos de ese lugar. Encontré un gurú espiritual que anunciaba que a través de un curso que llamaba "Activación de la Merkabah", te llevaba a ver todos esos lugares, pero antes debías hacer alguno de sus cursos en Madrid. Allí conocí a más personas de mi edad con un nivel de sensibilidad muy similar al mío que también habían experimentado vivencias consideradas como "extrasensoriales" y que no te juzgaban por ser "diferente".
Ese gurú usaba respiraciones holotrópicas, diciendo que eran el camino para curar ese dolor que tenía. Respiraciones que te dejaban agotada, con sensaciones de hormigueo, áreas del cuerpo dormidas. Recibí imágenes que sí me ayudaron a comprender parte de mi dolor emocional y por primera vez sentí los Chakras de mis manos.
En Méjico nos dijo que parte del curso era probar la Ayahuasca, lo llamó medicina ancestral sagrada. Tras tomarlo me tiré toda la noche vomitando, con dolor de estómago brutal, viendo imágenes sin sentido, en medio de la selva con el resto de personas que habían. Él a todo malestar decía que era parte de mi liberación interior.
Cuando llegué a Menorca y busqué que era la Ayahuasca me causó bastante fastidio, yo era y soy antidrogas, jamás había probado ni el tabaco, y me habían dado una droga psicoactiva que para nada era una medicina espiritual. Ahí pude entender porque estuve tan mal esa noche y el día después.
Una de esas amistades que conocí en Madrid me dijo que tenía que conocer a un hombre, Jose Antonio Campaña, que le había hecho una sesión abriendo sus manos hacia las de ella y había sentido "su Cuerpo de Luz", que había sido mágico y sin todo el protocolo de respiraciones, ni ejercicios que hacía el anterior gurú. Tuve esa sesión y me maravilló. De todo lo que sentí lo que más me sorprendió fue que gran parte del dolor que sentía en mi cuerpo se desvaneció. Quedaba dolor, pero no eran tan demoledor. ¿Cómo era posible?.
Al día después descubrí que también podía realizar ese tipo de Conexiones, le llamé por teléfono y me dijo que empezara a practicar, que iría aprendiendo día a día. Hice más sesiones con él, donde cada una me ayudaba a comprender más.
A medida que pasaban los años y atendía a perfiles distintos de personas, fui aprendiendo a introducir herramientas y ejercicios que les ayudaban a realizar esa conexión y a poder auto conectarse como me pedían muchas personas querer saber hacer.
Durante la COVID aprendí a realizar las sesiones a distancia. Aprovechando el poder hacerlas empecé en el 2022 un proyecto de hacer sesiones a especialistas en Neurología, Neuroestimulación, Fisioterapeutas, Investigadores de las E.C.M, que pudieran dar su opinión sobre el porqué de las vivencias y sensaciones que suceden dentro de una Neuroconexión Superconsciente, con la intención de poder llevar a cabo un estudio que pueda mejorar ciertas áreas de la medicina, dando a conocer cuánto potencial hay en el interior de una persona y que puede usarlo para autoayudarse, incluso en dolencias crónicas, donde podemos ayudarnos a vivir sobre el dolor, y sin ser anulados mentalmente por la medicación.
Loli M. Sánchez